Jake Roberts, de 13 años, se suicidó con la corbata del colegio después de que su padre le confiscase la Wii tras una discusión entre el joven y su hermana al estar ésta viendo la televisión y, por tanto, no le dejarle enchufar la consola.
Jake se encerró en su habitación, furioso, y horas más tarde descubrieron le vieron sobre la cama, con una corbata anudada al cuello. Tras descubrirlo los padres, éstos llamaron a una ambulancia que condujo a Jake al hospital de Scarborough (North Yorkshire, Inglaterra), donde falleció dos horas después debido a las lesiones producidas.
Sus vecinos le describían como un chico imaginativo al que le gustaba escribir cuentos y que, incluso, había llegado a recibir un premio en su colegio por alguno de sus poemas.